Descritoriada
Escritora sin criterio
domingo, 22 de junio de 2014
Déjame que te cuente un cuento...
Tenías 8 años cuando mucho. Estaban en una reunión en casa de unos amigos de tus padres y había un señor que estuvo tocando el piano toda la tarde, todos los adultos cantaban y pedían canciones. El pianista era viejo. Tú pasaste la tarde corriendo, jugando sola porque eras la única niña en el lugar, pero estabas acostumbrada a entretenerte sola y tenías un repertorio de fantasía ya considerable en la cabeza.
El pianista tomó un descanso, tu padre puso un disco (un long play) de valses y a medio camino de llevarle un whisky al pianista tu padre se detiene, se acuclilla frente a tí y te dice "ese vals que escuchas, se llama Sobre las olas y es de un compositor mexicano que se llama Juventino Rosas, ¿quieres conocerlo?" te toma de la mano, se incorpora hasta esa altura descomunal que tuvo hasta que tú creciste y te lleva hasta el piano.
Ahí le entrega el vaso al pianista y le dice "¿verdad que tú compusiste este vals Juventino?" Tú lo miras fijamente, esperas la respuesta y ves la sonrisa que se dibuja en su boca mientras afirma con la cabeza. "¿Quieres escucharlo en vivo?" Te sentaste en la banqueta del piano junto a él con los ojos muy abiertos, alguién hizo callar el disco y las notas comienzan a salir de los dedos de este señor que toca con cara de sufrimiento.
Nunca te olvidaste de ese momento. Se quedó grabado como una fotografía en tu mente y cuando fuiste creciendo, cada vez que escuchabas ese vals, que se conviritó en tu favorito, recordabas la sonrisa, la banqueta, a tu padre y al pianista. Y recordabas orgullosa haber conocido a un compositor de verdad, y nada menos que al de tu vals favorito...no toda la gente tiene esa suerte.
Luego pasaron muchos años, el recuerdo se diluyó, te fuiste a vivir a otra país y hace poco tiempo, por azar escuchaste las notas de "Sobre las olas" y las burbujas del recuerdo se te subieron a la cabeza, las sentiste cosquillearte en la nariz y se formó la fotografía de nuevo en la mente.
Te preguntaste "¿dónde estará este señor? seguramente habrá muerto, si ya era viejo cuando yo era chica".
Lo buscaste en google, ahí apareció: Juventino Rosas, creador del famosísimo vals "Sobre las olas" alguna vez erróneamente atribuído a Strauss. Nació el 25 de enero de 1868 y murió el 9 de julio 1894.
Durante 30 segundos te confundiste, te mareaste, te dieron vuelta los números en la cabeza y no te cuadraron. Finalmente lo entendiste y soltaste una carcajada: ¿Cuántas de esas te habrá hecho tu padre?
domingo, 25 de agosto de 2013
Fernanda
Toma el lápiz de manera peculiar y es zurda. Al bajar la mirada para tomar notas inclina la cabeza hacia el lado derecho en un ángulo casi tan imposible que parece que en cualquier momento su cabeza se desprenderá del cuello y caerá rodando por el suelo de parquét.
Se vale soñar
jueves, 22 de agosto de 2013
40
Yo no estuve aquí, no fui parte de la historia. Parece que muchos de los que sí estuvieron no fueron parte...o lo niegan, o lo evitan.
Hoy veo las imágenes, escucho las historias y me enfrento a la carne viva de este pais que sigue herido, tasajeado hasta lo más profundo.
Miles de desaparecidos, muertos, familias separadas, personas que tuvieron que abandonar su tierra, algunos no pudieron volver nunca y los que volvieron se resignaron a que su vida nunca fuera igual.
Quiero saber más, y cuando pregunto me cuentan tantas cosas, tantos puntos de vista diferentes y a veces -más de las que imaginé- solo silencio que interpretar. Ese silencio es el que más dice.
jueves, 15 de agosto de 2013
HGM Parte 3: Está en las Cartas
Cuando el futuro nos alcance
HGM sigue desaparecido. Me he trepado en cuanta micro pasa por mi casa,
a todas horas. Incluso me instalé en el paradero, el día más frío del invierno
a las 7:00 de la mañana hasta que mi jefe me llamó (otra vez) porque eran las
10:00 y seguía (otra vez) sin llegar, sin llamar y sin mandar mensajes de
texto, whatssap o siquiera señales de humo.
Tan desesperada estaba, que me vi en la penosa necesidad de ir donde una
tarotista (yo le digo bruja)... Era eso o pagar un detective privado para
encontrarlo, y cuando una trabaja como asistente de publicidad no gana para
tanto. No es que yo crea ciegamente en esto...o más bien, no creía hasta que
con HGM nos encontramos en la 406. O sea, él no se dió cuenta, pero nos
encontramos. ¡Eso era el destino, no pudo ser una casualidad!
HGM PARTE 2: Romeo, Romeo ¿Dónde estás que no te veo?
Tras las huellas de un guapo
Encontré al
hombre más guapo del mundo en una micro que baja por Apoquindo y casi muero
atropellada por tratar de seguirlo. Hombre Guapo en Micro, o HGM como yo lo
bauticé, de seguro trabaja cerca de mi oficina porque recorre el mismo camino
que yo, caminando desde el paradero.
Cuando me lo
encontré en el semáforo cerca de mi pega la semana pasada, supuse que se había
bajado un paradero después que yo y que seguramente había otro camino más corto
por el cual llegar al mismo punto. Efectivamente, ese lugar existe y desde ese
día, tomo ahí la micro de vuelta a casa y me bajo en las mañanas con la
esperanza de ver de nuevo al que será -ya lo decidí- el padre de mis hijos.
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